...una parada en mis sueños...

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jueves, 4 de octubre de 2007

Amberes

...Alabaré estas carreteras y estos instantes. Paraguas de vagabundos abandonados en explanadas al fondo de las cuales se yerguen supermercados blancos. Es verano y los policías beben en la última mesa del bar. Junto al tocadiscos una muchacha escucha canciones de moda. Alguien camina a estas horas lejos de aquí, alejándose de aquí, dispuesto a no volver más. ¿Un muchacho desnudo sentado junto a su tienda en el interior del bosque? La muchacha entró en el baño con pasos inseguros y se puso a vomitar. Bien mirado, es poco el tiempo que nos dan para construir nuestra vida en la tierra, quiero decir: asegurar algo, casarse, esperar la muerte. Sus ojos en el espejo como cartas desplegadas en una habitación en penumbra; el bulto que respira, hundido en la cama con ella. Los hombres hablan de rateros muertos, precios de chalets en la costa, pagas extras. Un día moriré de cáncer. Los utensilios de limpieza comienzan a levitar en su imaginación. Ella dice: podría seguir y seguir. El muchacho entró en la habitación y la cogió de los hombros. Ambos lloraron como personajes de películas diferentes proyectadas en la misma pantalla. Escena roja de cuerpos que abren la espita del gas. La mano huesuda y hermosa hizo girar la llave. Escoge una sola de estas frases: «Escapé de la tortura»... «Un hotel desconocido»... «No más caminos»...



“Amberes”. Roberto Bolaño

martes, 26 de junio de 2007

Extrañas criaturas

Empecé a escribir cuando alguien me hizo daño...Me enamoré tres veces, una, dos y tres. Tú eres el número tres. Debo de reconocer antes de todo que mi insoportable vanidad no me permite mostrarme tal y como soy, pero de todas formas dejaré que las palabras fluyan por si solas y se viertan sobre el papel del modo mas inconsciente posible. Confió plenamente en la única parte de mi que me llena, este espectro imaginario al que llamo inspiración; a él le cedo todos mis sueños, como a un amante que, a tientas intenta reconocerme. ¿He dicho amor? Perdonadme...


Jo Alexandre "Extrañas criaturas"

jueves, 1 de febrero de 2007

El corchito de sudamérica

Hace unos días terminé de leer el libro de la periodista argentina María Seoane titulado, “Argentina 1900-2003 el siglo del progreso y la oscuridad”, y aunque desde la distancia tanto física como temporal, he podido comprender mejor el como y el porque de la situación actual de este hermoso país, marcado por la irreflexión y la corrupción política, la pelea y el ansia infundada de poder, el ir y venir de radicales y peronistas y sobre todo, demasiados golpes militares que colmaron el país de terror, represión, sangre y desaparecidos, muchos desaparecidos…
Un presente y un futuro que nunca podrá desligarse de su pasado y que jamás podría comprenderse sin este. Desde finales del XIX con la llamada “conquista del desierto” en la que el gobierno argentino combatió contra las ultimas naciones indígenas Mapuche y Ranquel, por el dominio territorial de la pampa y la patagonia. La creciente inmigración de comienzos de siglo, los grandes señores de la tierra llegados en esos años desde Europa para asentarse en la fértil tierra argentina, “en el granero del mundo”; Yrigoyen la UCR y el partido socialista; la emblemática figura del Gaucho, el movimiento del campo a las ciudades, del "cabecita negra” al obrero industrial; el latir fuerte de una cultura demasiadas veces exiliada, Borges y Cortazar, Gardel y Piazzola, el teatro Colon, el tango y la milonga; el asadito y el mate; la gran Buenos Aires de mitad de siglo. Perón y el “justicialismo” con su Evita, madre de los trabajadores y la “revolución libertadora” que fulminó a ambos. Ernesto Che Guevara, la matanza de Trelew, las revueltas estudiantiles, el cordobazo, la noche de los bastones largos, Montoneros, la triple A, la represión de los milicos, Videla y su “proceso de reorganización nacional”, los desaparecidos, las madres de la plaza de mayo, la Malvinas, Alfonsín y el proceso gradual e imparable de hiperinflación, la copa del mundo del 78, los gambeteos imposibles del Diego, Menem y el neoliberalismo de los 90, la ley de convertibilidad, el “default” de la deuda externa, el patético De la Rua, el corralito, el ruido seco y amargo de las cacerolas que dio la vuelta al mundo, y tantos y tantas cosas que trascendieron de forma irregular al resto del planeta, configurando en la mente de todos los que miramos de reojo a la Argentina, una imagen de país roto, paradójico, deshojado, desgastado, desdibujado, arañado y desangrado por años de precarias actuaciones y precarios actores.
El legado que todo este torbellino de acontecimientos políticos, sociales y económicos han dejado a la Argentina de hoy, es un país ahogado por la deuda externa, empobrecido, desindustrializado, con sus recursos básicos y su empresa pública exprimida por el capital extranjero, con un elevado índice de desocupación, con su moneda nacional brutalmente devaluada y una sociedad cuyo denominador común es el cansancio y el escepticismo hacia las clases dirigentes.

Les deseo un futuro mejor, donde brillen los colores de la igualdad, la justicia, la paz, la estabilidad y la honradez. Mientras tanto me guardo en la memoria el pintoresco "caminito de la boca".

Me decía un buen amigo marplatense que a su país lo llamaban el corcho de Sudamérica, entre todos parece que lo hunden, pero al final siempre sale a flote.

…Un abrazo para Luís, Mª Ángeles y Cristian, mi pequeña familia argentina…